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  • Carlos
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¿Sueles tomar té? mimarte, cuidarte, quererte sienta muy bien.

Todos conocemos los maravillosos beneficios del ejercicio físico, pero quizá no habías tenido en cuenta que es clave en el desarrollo de nuestra felicidad. Algunos de sus beneficios son entre otros el aumento de la potencia cerebral, la reducción de la depresión e incremento de la confianza en la imagen corporal. Una dosis de seguridad que nos puede llevar al éxito en otros aspectos claves de nuestra vida. También reduce el riesgo cardíaco, disminuye la presión arterial y corrige el colesterol en sangre, mejora la calcificación de los huesos, mantiene y mejora la flexibilidad, aumenta la masa muscular y mejora la postura corporal, promueve la inmunidad, reduce el sobrepeso y mejora la digestión y produce hormonas del bienestar como las Endorfinas, Serotonina o la Dopamina. 

Las Endorfinas son unas pequeñas proteínas que actúan como neurotransmisores de placer producidas en la hipófisis. Te sirven para luchar contra el dolor, entre otras muchas cosas, y, sobre todo, para ser feliz. Podríamos decir que es la "droga" para que logres tu felicidad. El ejercicio físico nos hace más felices. Esa es una máxima que está científicamente probada. Las endorfinas producen en nuestro cerebro sensaciones muy similares a las de la morfina, el opio o la heroína, pero, lógicamente, sin sus efectos negativos. Existen unos 20 tipos distintos de endorfinas, que son las que se encargan de transmitir comunicaciones entre ambas neuronas.

Estos químicos naturales descubiertos en 1975 producen en nuestro cerebro sensaciones muy similares a las de la morfina o la heroína, pero sin sus efectos negativos. Producen una analgesia natural, y estimulan los centros de placer en el cerebro que nos dan sensaciones felices y nos alivian de los dolores y del malestar. Además, también nos protegen contra virus y bacterias que invaden nuestro organismo. Eso sí, las endorfinas tienen una vida corta, ya que ciertos enzimas de nuestro organismo las "liquidan". De este modo, se mantiene un equilibrio interior en nuestro cuerpo. La duración de esta sensación de felicidad se estima entre 3 y 30 minutos.

Una vez nos queda claro que las endorfinas las producimos de modo natural y beneficioso, y que el estrés y la fatiga que genera el ejercicio físico las "crea", ¿de qué otras maneras podemos generar endorfinas? Riendo, en contacto con la naturaleza, escuchando música, realizando ejercicios de relajación, recordando buenos momentos del pasado, imaginando situaciones agradables, descansando o durmiendo, practicando sexo, tomando café o incluso con el dolor ya que el cuerpo es capaz de producir un "contradolor" como respuesta para mitigar el efecto de un dolor mayor. De hecho, es muy probable que este sea el propósito de la existencia de esta sustancia. Por otra parte, los alimentos que más te ayudarán a mejorar el estado de ánimo son los plátanos, el chocolate, la piña y el pimiento.

El ejercicio nos ayuda a ser y sentirnos más saludables cada día gracias a un sinfín de hormonas responsables de ello y que cumplen diversas funciones; desde regular la temperatura corporal, fortalecer el músculo, cambiar el estado de ánimo y hasta estimular el metabolismo. Hormonas como la Serotonina que se libera tras realizar ejercicio, sobre todo, al aire libre. Es responsable de una sensación de calma que nos aleja de estados depresivos, y además, nos permite conciliar mejor el sueño y regular la ingesta de alimentos evitando excesos. La Dopamina, que nos permite experimentar una sensación placentera tras hacer ejercicio, lo cual crea un vínculo entre dicho sentimiento de placer y la actividad que nos empuja a continuar, nos engancha. Además, al tener mejores niveles de dopamina tras el ejercicio, reducimos otras fuentes de placer menos saludables, como la ingesta de dulces, el tabaco u otras drogas. La hormona antidiurética que se asocia con la absorción de líquidos en la vejiga. Es por eso que cuando llevas entre 40% y 50% de la rutina tienes la sensación de ir al baño. La hormona de crecimiento que se encarga de aumentar el volumen de músculos, huesos y colágeno. La Prolactina, que regula el crecimiento y desarrollo de las glándulas mamarias; producción de leche en la lactancia y que funciona como un “anticonceptivo”. La Vasopresina, reconocida como la hormona reguladora de la hidratación y que regula la sensación de orina. Otras hormonas como la adrenalina ayuda a elevar los niveles de glucosa en la sangre, aumenta la tensión arterial y el flujo sanguíneo.

Para obtener los beneficios del ejercicio es necesario activarte. Lo ideal es mantener rutinas de resistencia y aeróbicas. De tres a cinco sesiones por semana, con una duración de 45 a 60 minutos. Como podemos ver gracias a las hormonas responsables del bienestar que genera el ejercicio experimentamos con la actividad regular felicidad, relajación, placer y menos ansiedad, estrés y mal humor.  ¿Salimos a correr?